En una provincia atravesada por eventos climáticos extremos y con antecedentes recientes como las inundaciones en La Madrid, surge una pregunta: ¿es posible anticiparse a estos fenómenos y reducir su impacto? Para el ingeniero geodesta y geofísico Julio Bringas, la respuesta es sí, aunque con matices.
El especialista desarrolló un sistema que combina información satelital de libre acceso -como la proveniente de Sentinel- con relevamientos realizados mediante drones y equipos GPS. A partir de estos datos, se construyen modelos tridimensionales del terreno que permiten analizar cómo escurre el agua, dónde se acumula y cuáles son las zonas con mayor vulnerabilidad ante inundaciones.
“Lo que hacemos es reconstruir el terreno como si fuera una maqueta 3D. Con eso podemos calcular el comportamiento del agua y determinar áreas de riesgo”, explicó Bringas a LA GACETA. El objetivo no es solo diagnosticar, sino también anticipar escenarios y planificar en consecuencia.
Una de las principales ventajas del sistema es su capacidad predictiva. Según detalló, permite simular el impacto de futuras obras antes de ejecutarlas. “Antes de empezar a construir, se puede correr el modelo y ver si realmente baja el riesgo en la zona. Eso permite tomar mejores decisiones y evitar gastos innecesarios”.
El trabajo, que nació como tesis final de carrera, tuvo una rápida repercusión. “No pasó ni un día desde que lo publiqué y ya recibí llamados y mensajes para conocer más sobre el proyecto”, contó. Incluso, ya se encuentra en etapa de aplicación en algunos sectores del sur tucumano, en articulación con actores públicos y privados.
En uno de los estudios realizados en Tafí del Valle, Bringas detectó un aumento significativo del riesgo de inundación en áreas con intervención humana. “Las zonas donde hubo crecimiento urbano no planificado o extracción de áridos muestran un incremento del riesgo. La actividad humana modifica el escurrimiento natural del agua”, explicó.
El análisis también permitió identificar fallas en infraestructuras existentes, como alcantarillas que ya no cumplen su función debido a cambios en el terreno. En algunos casos, incluso advirtió sobre viviendas ubicadas en sectores de alto peligro. “Hay lugares donde, ante una lluvia fuerte, el agua puede arrastrar barro, piedras y afectar directamente a las casas”, alertó.
Sin embargo, el especialista remarcó que la tecnología por sí sola no alcanza. “Esto no reemplaza a la obra de ingeniería civil, pero sí la mejora. Permite que lo que se haga sea más eficiente y tenga mayor impacto”, sostuvo.
En ese sentido, puso el foco en una problemática estructural: la falta de articulación entre el conocimiento técnico y la toma de decisiones políticas. “Hay avances muy importantes en la universidad que no llegan a quienes tienen que decidir. Falta un puente entre esos dos mundos”, afirmó.
Bringas también explicó la urgencia de actuar con anticipación. “Si no se trabaja a tiempo, el año que viene vamos a estar en la misma situación. Esto depende del tiempo; o se previene o se vuelve a reaccionar después del desastre”, cerró.